Somos Mente Corazón https://somosmentecorazon.com Somos Mente Corazón Sun, 08 Mar 2026 21:12:51 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=6.9.4 https://somosmentecorazon.com/wp-content/uploads/2024/03/fav-icon.svg Somos Mente Corazón https://somosmentecorazon.com 32 32 Cultura de la inmediatez, felicidad en tiempos de prisa https://somosmentecorazon.com/cultura-de-la-inmediatez-felicidad-en-tiempos-de-prisa/ https://somosmentecorazon.com/cultura-de-la-inmediatez-felicidad-en-tiempos-de-prisa/#respond Tue, 23 Apr 2024 05:59:07 +0000 https://dtmantra.wpengine.com/?p=4603

Inmediatez, distractor de la mente

Irritabilidad, ansiedad, estrés, angustia, depresión, insomnio, afectaciones alimenticias, son algunas de las alteraciones del estado de ánimo y dinámicas que forman parte de una sociedad que vive su cotidianeidad en modo prisa en donde, progresivamente, se han normalizado los falsos beneficios que ofrece la cultura de la inmediatez, aquella en la que el ser humano funciona en un modo automatizado que decide no detenerse ante el sentido de la urgencia, aquella en la que se opta por permanecer en un mundo lleno de distractores, aquella en la que se omite reflexionar acerca de la importancia del autocuidado físico, psicoemocional y psicosocial que nos permita convivir como seres sintientes, vulnerables y compasivos.

Infancias, personas adolescentes, adultos jóvenes, personas adultas interactuamos en una sociedad cada vez más automatizada, robotizada en la que nosotros mismos como seres humanos decidimos permanecer con una mente, un comportamiento y un cuerpo en piloto automático, alterando nuestra realidad considerando que lo que nos proporciona la felicidad es lo que se encuentra en el exterior pasando inadvertido que cada día nos alejamos más de la convivencia humana en una interacción social consciente y atenta.

Vivir en modo prisa sustentado en la distorsión de que existe algo fuera de nosotros que debemos alcanzar con un sentido de urgencia en donde la conectividad digital, la publicidad engañosa, las redes sociales, entre otros, nos bombardean con altas expectativas de hacernos creer que seremos más felices mientras más nos sintamos personas aceptadas en un mundo ajeno que nos desvincule de una convivencia colectiva en escucha activa, no es más que el reflejo de la generación de una sociedad neurótica que nos exige un sobreesfuerzo por cumplir con altos estándares de aceptación social detonadores de alteraciones psicológicas dignas de ser reflexionadas ante las consecuencias que en materia de salud mental y bienestar generan.

La felicidad en tiempos de prisa

6 horas y 43 minutos, de acuerdo con un estudio de Hootsuite y We Are Social publicada por el Foro Económico Mundial en 2020, es el tiempo medio global que las personas usuarias de entre 16 a 64 años pasan al día en la Internet a través de tecnologías de la información, un teléfono inteligente o cualquier otro dispositivo, exponiendo que Colombia tiene una media de navegación de 9 horas y 10 minutos, seguida por México con 8 horas y 21 minutos, España con una media de 5 horas y 41 minutos, siendo Japón quien ocupa el puesto más bajo con 4 horas y 22 minutos de navegación, datos que nos invitan a pensar, indagar y reflexionar en torno a la forma como optamos por desvincularnos de nosotros mismos ante la inmediatez de accesar a un mundo virtual que nos facilita respuestas y distractores con tan sólo un click.

¿Para ti qué es importante tener o ser? ¿Ser una persona generadora de dinero y aquello que se pueden comprar con él? ¿Cumplir con la expectativa de acumular logros profesionales que te llenarán de éxito social o personal? O bien, ¿Saberte una persona que en su autoobservación dedica gran parte de su tiempo a su autocuidado generoso y compasivo? ¿Decidir el momento oportuno para detenerte y convivir en la sala de tu casa en atención consciente y en gratitud a la convivencia familiar, de pareja o contigo misma o mismo?

García Campayo (2019) expone que el pensamiento occidental está basado en la creencia de que la felicidad está fuera de nosotros lo que él denomina como el modo hacer de la mente que se asocia con la forma como etiquetamos o describimos quiénes somos con base en aquello que hemos ido desarrollando a lo largo de la vida y con lo que nos identificamos, por ejemplo somos mujeres u hombres con una profesión, un trabajo determinado, exitosos, competentes, que tenemos o hemos logrado tal o cual cosa y en el que nos encontramos en una lucha constante por mantener ante la exigencia de lo socialmente correcto, por el contrario el modo ser de la mente implica buscar la felicidad dentro de nosotros mismos por lo que no nos etiquetamos ante el hecho de no perseguir nada ya que trabajamos en un estado de atención aceptando que todo cambia y que no podemos controlar el mundo, siendo más libres en decidir no identificarnos con una sociedad neurótica que nos atrae a la distracción.

Práctica de atención consciente, el cómo sí de una mente clara

Decidir ejecutar diversidad de tareas —el llamado multitask— provoca que nuestra mente sólo pueda prestar atención parcial a lo que hacemos lo que, a su vez, disminuye nuestra capacidad de darnos cuenta de lo agotador que resulta no detenernos, de forma tal, que elegimos mantenernos ocupados ante el parloteo de nuestro diálogo interior que se convierte en un incesante cúmulo de voces que habitualmente brincan entre el pasado y el futuro comportándonos de forma autómata olvidando que es en el presente en donde reside nuestra realidad.

Parar, detenernos por un momento a decidir cuestionarnos ¿Por qué corro? ¿Qué beneficio obtengo por mantenerme todo el tiempo en estado de alerta ejecutando más de una tarea? ¿Soy capaz de observar, reflexionar, optar, discernir utilizando mis sentidos? es una práctica que puede acercarnos a que nuestra mente a través del diálogo interior comience a dejar de controlar el mundo y a las personas que lo habitan, aceptando aquello que no podemos modificar como, por ejemplo, el comportamiento y la opinión de las demás personas.

La práctica de la atención consciente requiere de la voluntariedad, es decir, de un proceso inicialmente intencional de querernos detener a partir de aceptar que la cultura de la inmediatez que, aparentemente nos satisface, no es más que la exigencia social de ir más de prisa con una mente distraída, más que ello no significa que nos identifiquemos sino que tenemos la opción de abrirnos a la experiencia de buscar nuestra paz interior, nuestra tranquilidad y autocuidado de forma menos estresante, ansiosa y angustiante.

Reflexiona

Las preguntas anteriores podemos complementarlas con una triada que nos facilite una mayor flexibilidad psicológica a partir de identificar lo que más valoramos de la vida, aquello que nos da sentido y que —una vez aclarado— se le dé una intención a partir de nuestra conducta, una atención y una actitud que detectemos pueda mantenernos en un modo más presente hacia una sensación de bienestar y creatividad que nos sea útil para tomar mejores decisiones en nuestra vida en donde la felicidad la encontremos en nuestro interior y no en la urgencia de lo cotidiano que obstaculiza la experiencia directa a nuestras vivencias.

Referencias

García, J. (2019). Mindfulness Nuevo Manual Práctico, El Camino de la Atención Plena. Editorial Siglantana.

Mena, M. (2020). ¿Cuántas horas al día pasamos conectados a Internet? (2020). World Economic Forum. https://es.weforum.org/agenda/2020/08/cuantas-horas-al-dia-pasamos-conectados-a-internet/

Nazish, N. (2024). La cultura de la inmediatez podría quemarnos: qué hacer para combatir la constante sensación de urgencia. Revista Digital National Geographic. https://www.nationalgeographic.es/ciencia/2024/04/cultura-inmediatez-efectos-salud-soluciones-combatir-constante-sensacion-urgencia

 

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Intención, atención y actitud, cultivo de atención plena en la vida cotidiana https://somosmentecorazon.com/intencion-atencion-y-actitud-cultivo-de-atencion-plena-en-la-vida-cotidiana/ https://somosmentecorazon.com/intencion-atencion-y-actitud-cultivo-de-atencion-plena-en-la-vida-cotidiana/#respond Tue, 23 Apr 2024 05:59:07 +0000 https://dtmantra.wpengine.com/?p=4601

Seis de la mañana, como cada día despiertas tomando de forma inmediata tu teléfono móvil, ese que te alerta y acciona tu modo prisa sin ni siquiera haber salido de tu cama, sin haberte detenido por un segundo a visualizar la intención de tu día. Apenas pones en marcha tu cuerpo y te conectas con una mente en continuo piloto automático que responde a las exigencias de una cultura de la inmediatez que te aleja de tu capacidad de identificar cuál es la actitud con la que decides vivir y sentir tu día. Transcurren la horas y tu diálogo interior se ha vuelto un monólogo de frustración, enojo, ira, molestia ante la agenda cargada de actividades que nutre una mente mecanizada que te ha hecho olvidar despedirte conscientemente del hijo o hija que llevas al colegio, de la pareja que espera la calidez de un abrazo, de la mascota que sólo te observa como corres y, así, hasta el anochecer, inmerso o inmersa en un modo hacer que te separa, que te aleja, que te desconecta de quién realmente eres, sin percatarte de que te has convertido en un ser robotizado, robotizada que ha perdido su identidad y el acercamiento humano con el mundo.

Cultivo de la atención plena, intencionalidad

Jon Kabat-Zinn (2013) pionero en el desarrollo de la atención plena en diversos ámbitos, entre ellos la psicología, destaca que la atención plena es conciencia, una conciencia que se desarrolla prestando una atención concreta, sostenida, deliberada y sin juzgar el momento presente a través de la belleza de nuestro ser, con nuestro corazón, con nuestro cuerpo, con nuestra mente y con el mundo. Bajo ese contexto, cultivar la atención plena en nuestra vida cotidiana requiere de prestar atención de forma intencional, en donde nuestros sentidos son la principal puerta de acceso a la práctica y la amabilidad la pieza clave de la transformación de nuestro diálogo interior que nos permitirá sostener a lo largo del día la intención que elegimos.

La intención es identificar por qué estás haciendo lo que estás haciendo y en la práctica cotidiana puede emerger utilizando la imaginación, la visualización a manera de pregunta ¿cuál sería el objetivo de tu día, qué visión del mismo tienes? ¿qué es lo que deseas? Es como tener una brújula que te guía hacia el equilibrio, hacia la dirección a la que quieres ir de forma orientada, sin que exista un sobreesfuerzo por conseguir llegar a un lugar o a una circunstancia determinada, sólo esa brújula y equilibrio que surge desde tu interior, no desde lo que la sociedad neurotizada exige de ti.

Kabat-Zinn, destaca que nuestras intenciones preparan el escenario que es posible, es decir, te recuerdan de momento a momento porqué decides prestar atención, te recuerda de momento a momento porqué practicas la atención plena. La intencionalidad nos recuerda qué es lo más importante en el momento presente lo que nos orienta a ver con mayor claridad nuestro pensamiento, conducta y emoción, a diferencia de estar perdidos en el piloto automático de una mente que tiende a dispersarse y a divagar la mayor parte del tiempo.

Cambio de discurso interno, desarrollo de la atención

Decidir de manera intencional prestar atención plena en nuestro día a día significa también
—deliberadamente— decidir modificar la forma en la que nos relacionamos con nuestros patrones de pensamiento, cuántas veces durante el día nos generamos verdaderos discursos dignos de una telenovela sin percatarnos que aquello que pensamos es irreal, los tiempos psicológicos del pasado y el futuro, la culpa y la preocupación, nos juegan la constante trampa de la rigidez con la que interactuamos con nuestros pensamientos creyendo que son reales sin darnos cuenta de que al fusionarse con nuestras emociones son éstos en su conjunto quienes terminan por dominar nuestra conducta; sin embargo, cuando optamos de forma consciente por aceptar que aquello que pienso sólo es eso un conjunto de pensamientos, es factible comenzar a disminuir ese discurso telenovelesco que tanto reduce nuestra energía dando pie a que el estrés, la ansiedad, la depresión, la angustia se apoderen de nosotros, de nosotras.

Recordemos que nuestra principal puerta de entrada al momento presente son nuestros sentidos y la percepción que tenemos del mundo a través de ellos, observar con mayor claridad lo que sucede momento a momento es a través de nuestro cuerpo por ello la importancia de que la mente-cuerpo estén en un solo lugar; no obstante, la mente termina flotando en un lado y el cuerpo en otro disociándose. Es así, que cuando decidimos llevar a cabo actividades cotidianas como meternos a bañar, lavar los trastes, preparar la comida, organizar la ropa, entre otras, nuestros sentidos realmente son quienes nos contactan con los olores, las texturas y las sensaciones de permanecer en el momento presente, de esta forma la práctica atencional tiene una naturaleza sencilla y no formal. Así que la próxima vez que te des un baño decide de forma intencional prestar atención a sentir el agua, templarla, hacer espuma, olerla y tallar tu cuerpo, con bondad.

Actitud ¿cómo va tu día?

Si decidiste cultivar la atención plena con tu cuerpo y lo hiciste con bondad, entonces elegiste una actitud amable y gentil. Sostener a lo largo del día la práctica atencional de forma consciente, requiere de una actitud que implique el discernimiento ¿puedo estar presente, ser gentil, mantener el interés y la curiosidad de la experiencia que estoy viviendo? La actitud no implica que estemos en un continuo de estado de felicidad, no, no es todo el tiempo, sino que a lo largo de un día se van desarrollando diversidad de experiencias que nos detonan sentimientos y emociones no sólo de alegría y felicidad sino de miedo, tristeza, frustración, entre otros; sin embargo, el entrenamiento de la mente a partir del cambio de discurso a uno más amable hace posible que sostengamos esas emociones y experiencias a partir de ahí.

Se pueden sentir emociones de miedo, frustración, ira, enojo y a la vez aceptarlas de manera amable con la misma intencionalidad con la que has decidido iniciar el día sintiendo, de igual forma, aquello que el cuerpo reclama, en donde el discernimiento sea una guía, preguntarte ante un evento de sufrimiento ¿es posible estar bien con esa emoción y sentirla de forma amable, sin rechazarla? O bien ¿qué beneficio me genera aferrarme a patrones de conducta rígidos que me generan estrés, ansiedad y angustia?

Reflexión

La intención, la atención y la actitud no sólo son pilares del cultivo de la atención plena en lo cotidiano, sino que son el camino para que, a través de la indagación, el discernimiento y la reflexión se pueda transformar el diálogo interno que evite juzgarte, criticarte, etiquetarte, por lo cual no es prestar atención sólo por prestar atención, sino que la amabilidad te hará sostener la práctica a lo largo no sólo del día, sino de tu vida.

Referencias bibliográficas

Kabat-Zinn, Jon, (2013), Mindfulness para principiantes, Editorial Kairós.

  1. Shapiro, S., Carlson, L., Jon A. Astin, Mecanismos de Mindfulness. s/f. Journal of Clinical Psychology.

 

 

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